► Patologies de les façanes.

La fachada es la tarjeta de visita de las casas. Una fachada que presenta manchas, grietas, ampollas, moho o algas, no solo provoca una mala impresión, sino también deterioros estructurales con la consecuente pérdida de valor. Las causas son muchas. El principal agente de destrucción de las fachadas es el agua –tanto en estado líquido como sólido o gaseoso– por el simple hecho de que la gran mayoría de los materiales de construcción son verdaderos hidrófilos o “amigos del agua“. Por otro lado, los rayos UV y, sobre todo, la contaminación atmosférica originan daños irreversibles. Otro punto crítico son los recubrimientos de las fachadas (revocos, imprimaciones, revestimientos). Sus propiedades deben corresponder con el soporte que recubren, ya que posibles incompatibilidades, una protección insuficiente frente a las agresiones externas y un procesamiento incorrecto podrían conducir a deterioros duraderos en el material de construcción recubierto.

• Daños en las fachadas.

o Suciedad.
Los contaminantes atmosféricos dejan huellas. Muy especialmente en áreas densamente pobladas, las fachadas se ensucian por deposiciones de arena, polvo y hollín. La “lluvia ácida”, una combinación de agua con contaminantes atmosféricos como el dióxido de azufre, es particularmente agresiva porque penetra profundamente en los poros de los muros, causando cambios de color y su descomposición. Las fachadas de textura rústica y de grano grueso presentan una mayor tendencia a ennegrecerse y ensuciarse que las de superficies lisas y finas ya que, en las primeras, la suciedad puede adherirse mejor. Además tienden a formarse vetas de suciedad en aquellos lugares donde el agua de lluvia no puede discurrir libremente, por ejemplo debajo de cornisas, viseras, alféizares, balcones y todo tipo de salientes de las fachadas. Otros factores que influyen en el ensuciamiento de la fachada son la altura del edificio y la inclinación vertical de la fachada.
o Algas y moho.
Las algas y los hongos provienen del aire. Las algas son organismos unicelulares que se diseminan por el viento y depositan en las fachadas. Entre los factores que favorecen su crecimiento se encuentran la humedad, el dióxido de carbono del aire, la luz y un margen de temperaturas de 20 a 25°C. Especialmente en las fachadas expuestas a fuertes precipitaciones, con un secado inapropiado, tienden a desarrollarse rápidamente y proliferar colonias de hongos verdes, rojos y marrones. Las algas sólo suelen empeorar el aspecto de las fachadas, pero no deterioran el soporte. Las esporas de los hongos también se diseminan por la acción del viento, se depositan preferentemente en fachadas húmedas y forman moho. Son capaces de deteriorar la base ya que metabolizan los nutrientes orgánicos de revocos, pinturas y algas muertas, y porque la flora de hongos permite el paso del agua. Algunos de los problemas asociados con las algas, los hongos, los líquenes y las bacterias son:
· Formación de manchas y cambio de color · Olores desagradables · Alergias y micosis · Aumento de la humedad · Descomposición del material
· Pérdida de cohesión · Disminución de la resistencia a la flexión · Pérdida de material · Desconchados · Corrosión por picadura · Degradación
o Sales dañinas. Eflorescencias.
Las sales favorecen la humedad. Cuando la protección contra la humedad es inadecuada, las sales presentes en el terreno y en los materiales de construcción se disuelven en el agua y penetran en los muros. En cuanto se evapora la humedad, las sales se depositan preferentemente en el revoco, donde cristalizan, eflorecen e incluso pueden hacer saltar el revoco y el muro. Este tipo de daños afectan principalmente el zócalo y la parte inferior de la fachada. Fácilmente solubles en agua. Existen algunas sales que dañan la estructura de la construcción:
· sulfatos · nitratos · cloruros · carbonatos
Estas sales penetran en la mampostería de diferentes formas: · En forma de sales propias del material de construcción (mortero cementoso, ladrillo, piedra natural) · En forma de sales ajenas (terreno circundante, agua de salpicaduras, sales de deshielo) · Por reacción química con gases nocivos (dióxido de azufre del aire) · A través de productos de reparación inadecuados (vidrio soluble alcalino, conservantes de la piedra).
o Grietas.
Las grietas reducen la resistencia de las fachadas a la intemperie. Las microgrietas y las grietas de retracción discurren interconectadas por el recubrimiento y a veces también por el revoco. Estas grietas pueden estar causadas por una capa de pintura demasiado gruesa, una concentración excesiva de ligante en el mortero o en la superficie al alisar el revoco, arena fina en la capa superior del revoco o un secado demasiado rápido del mismo. La humedad puede filtrarse por las grietas y causar deterioros en el soporte por la misma humedad o por heladas.
o Desconchados.
Los desconchados son signos de falta de adhesión. Los sistemas de recubrimiento con elevada tensión interna pueden causar problemas de adhesión, especialmente cuando se aplican sobre soportes no estables y muy absorbentes al carecer, por ejemplo, de imprimación. La tensión interna de la pintura produce grietas por las que se infiltra el agua que humedece el recubrimiento y provoca desconchados. El elevado contenido de pigmentos en los colores intensos puede originar una tensión interna todavía mayor.
o Formación de ampollas en la fachada.
Al someter una fachada durante un largo espacio de tiempo a cargas higrotérmicas, pueden formarse ampollas debido a los ciclos estacionales de calentamiento y enfriamiento, de humedad y sequía. Una pintura de fachadas que forme una película protectora puede dar lugar a la formación de burbujas, por lo que carece de buena adherencia y se despega del soporte en puntos críticos.
Los recubrimientos de fachadas representan una medida importante de protección de las obras civiles, ya que las influencias externas pueden causar daños graves que merman su valor. Todos los recubrimientos deben ser compatibles con el soporte y aplicarse correctamente. Naturalmente, deben satisfacer también los requerimientos estéticos exigidos.
Cada material de construcción posee propiedades específicas y reacciona de forma diferente a las agresiones externas. Para lograr una protección óptima, las propiedades del recubrimiento de fachadas deberán corresponder exactamente con los requerimientos del soporte.

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